jueves, 2 de agosto de 2007

Reggae en el Pepsi Music


Por primera vez juntos en Argentina tocarán Cultura Profética y Los Cafres en el estado Pepsi Music, el domingo 12 de agosto, a las 18 hs.
Las bandas más importantes del reggae de Latinoamérica se unirán en una noche única. Esta no es la primera vez que estas bandas se presentan juntas, el primer encuentro fue en 1999 donde tocaron en Puerto Rico dando un concierto multitudinario de gran repercusión tanto en el público como en los medios, a partir de ese momento comparten giras por Latinoamérica.
Las localidades pueden adquirirse en las boleterías del estadio (avenida Libertador 7385) en Locuras, Lee-chi y por sistema ticketek al (011) 5237-7200 y en todos sus puntos de venta.

lunes, 30 de julio de 2007


Este lunes 30 de Julio, a las 20 hs, en el Teatro Metropolitan, se lanza el séptimo encuentro con más ideas y nuevas participaciones del Teatro x la Identidad.
En la inauguración se presentarán a los elencos y artistas invitados, entre otros Marilú Marini, Enrique Pinti, Claudio Gallardou, Jorge Guinzburg, Arturo Bonin y los grupos La Chilinga (percusión) y Yotivenco, de Rodrigo de la Serna
Teatro x la identidad empezó en el 2000, cuando un grupo de artistas quiso poner su trabajo al servicio de la causa de Abuelas de Plaza de Mayo y sumarse a la lucha por la restitución de los casi 500 niños secuestrados y apropiados durante la dictadura.
Teatroxlaidentidad (TxI) nació en la profunda necesidad de articular legítimos mecanismos de defensa contra la brutalidad y el horror que significan el delito de apropiación de bebés y de niños y la sustitución de sus identidades de un modo organizado y sistemático por parte de la dictadura militar. Delito que aún hoy continúa vigente.
Como viene sucediendo desde hace 7 años, los elencos gestionan su trabajo y las salas ceden sus espacios sin cobrar. Este año participan el Chacarerean, Del Pueblo, IFT, La Comedia, La Manzana de las Luces, Metropolitan, Payró, Tadrón y The Cavern (en el Paseo La Plaza).

Un mundo insoportable

(por Nora Veiras) Lunes 19-mar-2007 Era domingo a la tarde. Espléndido. Sol, una temperatura agradable, nada de viento. Un escenario ideado para disfrutar. En un sendero rodeado de inmensos árboles, esos añosos, que llevan generaciones viendo pasar la vida de los otros, tres criaturas se inquietan al vernos entrar. Sí, entrar porque el sendero conducía a un viejo club de tiro abandonado. El más grande, flaquito como todos, con las costillas al descubierto, se acerca: –No se asusten –dice e invita a evaluarlos–. No tenemos nada, nos perdimos y no sabemos cómo salir. –No hacemos nada –aparece otra voz más infantil todavía–. Nos estamos drogando, tranquilos. El tercero llevaba la infaltable lata de pegamento con la bolsita para poder encerrarse a aspirar en ese otro mundo. Les indicamos el camino, buscaron a un cuarto que estaba más desorientado aún, y se fueron con rumbo desconocido. Nosotros seguimos camino. Ibamos a ver las cabras, las vacas, la quinta de lechugas, cebollas, tomates y la plantación de maíz. Todo orgánico, todo natural, nada de tóxicos. En eso había mutado el inmenso terreno donde en algún tiempo se reunían para aprender a disparar con precisión. Del otro lado del camino, “la comunidad” seguía desplegando actividades. Desde las seis de la mañana un grupo de sesenta personas de distintas partes del mundo se organizan para autoabastecerse y abastecer a sus “clientes”. Elaboran cerámicas, panes, budines, trabajan en jardinería, reparten leche de vaca y de cabra. “Vivimos como la primera comunidad que siguió al hijo de Dios”, explica uno de ellos ante la incredulidad de alguien que intenta entender, pero choca en cada pregunta con sus propios prejuicios. Son de distintas edades, culturas, clases, todos diferentes pero todos movidos –creo– por un mismo objetivo: hacerse otro mundo posible. Para entrar a la comunidad dejan “todo”. Ni discos, ni ropa, ni películas. “Acá no hay nada de uno, todo es para todos”, repite una de las chicas que hace cinco años dejó atrás su otra vida. “¿Qué dejé?” –se pregunta y se responde: “la independencia, la libertad, pero tenía eso y no era feliz. Acá estoy bien, no hay egoísmo o, por lo menos, el egoísmo no es lo que rige todo como allá”. “Allá” es ese mundo en el que uno vive, sobrevive, a tientas tratando de “protegerse” ¿De qué? De todo, de los precios, del vecino, de la pobreza, de la soledad, y ahora ¡hasta del granizo! Un mundo en el que prima una ilógica de exterminio que ni el más diabólico demiurgo hubiera imaginado. Un mundo en el que los intentos colectivos son tachados, todavía, de sospechosos. En esa espléndida tarde de domingo me encontré con dos formas de evadirse de una realidad insoportable. Unos y otros cayeron o eligieron el afuera. ¿Y el resto?